ILUMINACIÓN EN MUSEOS

Los museos diariamente lidian con el pasar de los años que trae consigo el envejecimiento en las piezas de exhibición, un importante agente deteriorante es la iluminación, ya que por la continua exposición de la luz sobre los elementos a diario generan desgaste y daños sobre las piezas de arte.

La luz incide de tres maneras: luz perceptible, los rayos ultravioletas y los rayos infrarrojos Fig.2, siendo los rayos ultravioletas e infrarrojos la luz no perceptible por el ojo humano, los que generan el deterioro en las piezas.

Fig.2: La luz incide de tres maneras: luz perceptible, los rayos ultravioletas y los rayos infrarrojos Fig.2, siendo los rayos ultravioletas e infrarrojos la luz no perceptible por el ojo humano, los que generan el deterioro en las piezas.

En los museos es necesario cuidar de los factores que puedan generar deterioro en las piezas, uno de ellos es la iluminación, su correcta aplicación se deriva en cinco factores que son, primer factor la temperatura: la cual se puede controlar dependiendo del tipo de iluminación necesaria, por ejemplo, en una sala de tamaño medio donde son aproximadamente 20 a 30 unidades de luz, durante el día se genera que la temperatura se eleve y en la noche cuando se apaga la iluminación la temperatura desciende, generando que la temperatura ambiente tenga un desequilibrio termodinámico significativo, este factor es de alto deterioro, indiferente al mueble cultural que se esté exponiendo sean pinturas, artesanías, libros, mobiliarios, tapices, instrumentos musicales o joyas. El segundo factor es la incidencia de la luz y la forma en que se percibe, por ejemplo, la iluminación halógena brindaba una muy buena reproducción cromática natural, en los LED no se cuenta con el mismo beneficio y es preciso programarlos a una temperatura de color de 2.700K a 3.000K con reproducción cromática superior al 90%, para que se obtenga la reproducción en los colores deseados.

Como tercer factor minimizar y controlar el impacto de la luz infrarroja y ultravioleta, los rayos ultravioletas se generan de dos maneras, una es con la luz natural, ésta se controla minimizando el acceso desde las ventanas, sea con polarizado u opalizado, y el segundo modo es con la luz artificial, sea iluminación por luminarias o por flash de cámaras fotográficas y su constante destello blanco de luz impactando

sobre la pieza modelada, para esto se prohíbe en las instalaciones hacer fotografías con flash y, se implementan en las piezas urnas de vidrio con filtros que cortan los rayos UV y filtros desde los spots que ayuden a contrarrestar estos rayos. La cuarta es la ubicación del artefacto iluminador sobre la pieza, ubicándolo en un lugar donde no genere sombras al observador al momento de acercarse a la pieza. El ultimo y quinto factor es el ángulo de apertura y flujo lumínico de la luz, los cuales se deben considerar de acuerdo a la distancia que tiene el artefacto iluminador con respecto a la pieza de arte a iluminar.
La principal función de los museólogos es velar por la protección de los bienes culturales, todas las investigaciones realizadas son enfocadas a encontrar las más eficientes vías de conservación de las piezas, por esto tienen un periodo de exposición y un periodo de almacenamiento, los lapsos de exposición oscilan entre los dos y tres meses mientras los periodos de almacenamiento pueden diferirse entre dos a cuatro años.